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martes, 3 de abril de 2018

POR FIN, EL CAMINO.



Desde que, allá por el 2015, leí la crónica del gran Timón, el gusanillo de hacer el Camino de Santiago en bici me rondaba por la cabeza. Unas veces por falta de tiempo, otras por falta de organización y otras por falta de ganas, por que no decirlo, la idea fue quedando en el armario.


Pero al final del verano pasado se volvió a activar la maquinaria, al escuchar a unos amigos hablar de su propósito de hacer el camino a pie en el próximo verano. Al día siguiente ya estaba planificando el asunto. No quería que cualquier excusa lo volviera a dejar en el baúl de los recuerdos.


La idea era hacerlo desde la tierra de mi mujer, en la Carballeda Zamorana, siguiendo el Camino Sanabrés o Mozárabe. Tenía claro que sería en bici, descansando en albergues y en una estación fresca. Primero lo preparé para el puente de Mayo, pero por problemas de agenda, hubo de adelantarse a Semana Santa. Ya tenía fechas; del 28 al31 de Marzo recorrería casi 300km en 4 etapas.


En los meses previos, fui preparando la logística, con ayuda de los Polvorancus peregrinos con experiencia en estas lides. Gracias a Timón y Alameda!


Ya con todo el material listo, las etapas planificadas, albergues localizados y algún que otro entrenamiento con los trastos de matar, llegó el momento de empezar la aventura. Después de uno de los años más secos que se recordaban, llegó un comienzo de año lluvioso y frio, que se estaba alargando al comienzo de la primavera. Seguro que me iba a encontrar agua, pero eso no me iba a echar a atrás. El reto estaba ahí para realizarlo, y si algo se me mete en la cabeza….



Dia 1, Comienza la aventura.

Después de varios días con los nervios en el estómago, ha llegado el día D. A las 8 de la mañana me pongo en marcha. El cielo amanece bastante despejado, pero la nieve en las montañas de alrededor aviva la sensación de frio que hay en el ambiente.


La etapa de hoy me va a llevar desde Espadañedo en Zamora, hasta la localidad de A Gudiña, ya en Galicia, después de subir dos puertos y recorrer 80km aproximadamente.

Los primeros kilómetros van pasando sin problemas. Carretera y paisajes conocidos, repletos de Robles y Castaños, aun sin hoja y de fondo las montañas nevadas. 


Pasado Puebla de Sanabria, abandono la carretera y me meto por un camino pegado a un pequeño río. Empiezan las dificultades, las interminables lluvias pasadas afloran en la tierra y el camino discurre por infinidad de charcos. Afortunadamente el terreno es poco arcilloso y lo voy superando.


De vuelta a la carretera comienzo a subir el primer puerto , Padornelo, con casi 10 km. Me lo tomo con calma, a ritmo tranquilo por una carretera sin apenas trafico. Voy llegando al alto, y pasado un pequeño túnel, aguanieve, atrás quedó el sol de la mañana.



En bar del puerto hago una parada para tomar un café y poner el primer sello en la credencial.
Después de la rápida bajada, empieza el segundo puerto del día, La Canda. Son casi 6 por una carretera que se vuelve más pequeña y solitaria.

Una vez superado el puerto, bajada por camino arenoso con multitud de charcos y regueros. Voy con precaución de no resbalar con alguna piedra. No quiero acabar antes de tiempo.
Una vez terminado el descenso, vuelvo a la carretera tras pasar por varios pequeños pueblos.
El camino no tiene perdida. Ya en la provincia de Orense, se nota que estamos en tierra de peregrinos. Las flechas amarillas en cada esquina hacen fácil el paso de kilómetros, sin necesidad de mirar el gps.
Ya estoy cerca del final de la etapa, últimos 5 km y empieza a llover…. No es muy incómodo al principio, pero ya hay ganas de terminar. 

82km y 7 horas y media después entro en A Gudiña y localizo el Albergue.
Por fin toca el descanso. Ducha reparadora, un paseo por el pueblo, cena y a dormir.


Dia 2,  Esto no es un camino de rosas.

La primera noche no ha sido muy reparadora. Entre los ronquidos peregrinos, el hormigueo por todo el cuerpo por el contraste de temperatura con el frio de la ruta y unos ruidos extraños de vete tu a saber donde, poco he podido descansar.
Después de estar lloviendo casi toda la tarde anterior, el día ha amanecido nevando, pero no es cuestión de amilanarse. Como dice Chelero, a un Manchego no le paran cuatro gotas.


Al poco de salir, deja de nevar y empiezo a rodar por una altiplanicie bastante desolada. Pocos árboles en el horizonte, pero la imagen de grandiosidad es espectacular. 
Ruedo por estrechas carreteras sin tráfico alguno, sin pasar por ningún pueblo, hasta que a lo lejos se ven un grupo de casas en lo alto de un cerro. De pronto escucho ladridos, y detrás de los ladridos, sus dueños, 3 perrazos con cara de pocos amigos. No puede ser, me digo, en un sitio con tanto tránsito de personas estarán atados… Pero cuando veo que se lanzan colina abajo, me doy cuenta de la realidad.
Pongo pies en polvorosa y me alejo hasta una parada de bus rural que me sirve de parapeto. Despues de mirar el gps en busca de caminos alternativos, la cruda realidad: hay que vérselas con los animalitos. No tengo otra alternativa.


Con más miedo que vergüenza, paso por una callejuela y al fondo me esperan mis amigos de 4 patas, que vuelven a ladrar. Al acercarme, decido poner voz de hombre y con un NO que retumba entre las casas de piedra, los canes me dejan pasar. Me siento como el encantador de perros…Dios que subidón de adrenalina.

Una vez salvado el pellejo continúo  por el terreno estepario, con aguanieve de vez en cuando y bajando la temperatura.
Llego a Laza donde paro a tomar un Colacao caliente. Un aldeano me aconseja subir el siguiente puerto por carretera para evitar los caminos que se han puesto impracticables por las lluvias. Decido seguir sus consejos al pie de la letra. No es cuestión de añadir más penas a las que ya llevo en las alforjas.


Después de más de 7 km al 6% hago cima en el puerto de la Albergueria. Enfilo cuesta abajo y empieza a llover. Esa vez no es ligera la lluvia y me empiezo a empapar. Una nueva parada en Vilar de Barrio a reponer fuerzas y a terminar la jornada.


Salgo de la carretera y transito por pistas arenosas entre campos de cultivo. Los charcos se hacen infinitos. Paso una zona de 50 metros que es una piscina olímpica. ¿Alguien necesita más diversión?
La lluvia continua, y la pista se convierte en camino. Arena, piedras ,rastrojos…  El paso se hace complicado, teniendo que ir a pie en varios tramos. No quiero caerme tan cerca de la llegada. 

En lo alto de una colina, diviso el final de la etapa, pero hay que bajar una trialera de las que hacen afición. Por supuesto que lo hago a pié. Es mas, tengo mis dudas de que lo hubiera hecho montado en una ruta dominical.
Con el diluvio llego al albergue de Xunqueira de Ambía, aparco la bici y me doy una ducha, como diría mi hijo, ‘epica’.
Segunda etapa al morral. Hoy casi 73 kilometros y la mitad de la aventura superada.




Dia 3 , Señor ¿Por qué me has abandonado?

Tras otra noche de diluvio y recordando las palabras del paisano de protección Civil, ‘mañana dan nieve’, me dispongo a comenzar la 3ª etapa. Esta noche si he descansado, ya me voy acostumbrando a la casa ajena, y además he tenido el albergue para mí solo. Ronquidos cero.


Empieza la jornada con nubes y claros, en descenso hacia Orense. En un abrir y cerrar de ojos llego a la capital de provincia; de nuevo una ciudad. Ya le estaba cogiendo gusto a lo de ir por caminos desérticos y no cruzarme con nadie. Paro a desayunar y a coger provisiones. Aparece el sol, pero al cruzar el puente sobre el Río Miño, comienza el diluvio, otra vez. 


A salir de Orense hay que subir una cuesta empedrada que se hace imposible de ciclar. 2 km al 11% son mucho para mi cuerpo de jota. Una vez superado, sigo por carretera. He decidido no pisar mucho camino para evitar males mayores. Hay demasiada agua y no quiero sorpresas.
Los paisajes son de cuento, todo verde, regueros de agua por todos lados, el olor de los eucaliptos, en fin, una maravilla.


Hago una escapada de mtb y paso por un camino idílico, con un puente de piedra decorado con musgo…precioso, ah! y al fondo se ve una pequeña cascada, que chulo.
Giro cerca de una pequeña casa y ahí está la cascada. La calle, o lo que era, es ahora el río. A duras penas consigo salir sin nadar, tras pasar unos 100 metros de aguas bravas que casi tocan las alforjas. Lástima no haber grabado un video, pero las autoridades desaconsejan los selfies cuando hay oleaje.
Vista la experiencia vuelvo a la carretera. Parada para calentar el gaznate y a seguir bajo la lluvia.


Cada vez hace más frío y me acerco al último escollo de la jornada. Hay que subir un pequeño alto, y empieza a nevar. Según avanzo va cuajando la nieve, que va cayendo cada vez con más fuerza, casi granizando. Cada vez que pasa algún coche me pone de agua-nieve hasta el cuello. Menos mal que no pasa el quitanieves.

En la parte de alta del puerto voy haciendo surco en la nieve, que espectáculo. En la bajada hecho mano de todo lo que me pueda proteger de las inclemencias, pero el mal ya está hecho. Además voy acogotado con miedo a pisar hielo y caer.  

Estoy helado, calado hasta los huesos. Intento mover los dedos de las manos y los pies para que no se congelen. Cuando ya no puedo más, entro en Lalín y paro en una gasolinera. Necesito calor.


No siento las manos ni los pies. Cambio de guantes, porque están empapados y pese a que los he estrujado varias veces, ya dejaron de ser waterproof. De los pies, mejor no hablamos. 

Cuando empiezo a pensar en seguir, la mejor noticia del día. Mi mujer y los niños que se desplazaban al final de etapa para hacer noche y acercarse a Santiago para traerme de regreso, aparecen en la gasolinera.


El frio físico continua, pero interiormente recupero 20 grados en un momento.
Con las fuerzas renovadas, me enfrento a los últimos 15km. Parece que ya está allí, al fondo de la carretera, pero se hace eterno. El cuerpo entumecido, las manos y los pies helados y para más inri, viento de cara!

Por fin, el cartel de entrada en Silleda, la meta. No puedo más y el ultimo kilometro lo hago llorando como un chaval. El sufrimiento ha sido enorme, 92 km y casi 12 horas despues de la salida, termino la ruta más dura de mi vida. Lo he conseguido. Con un par!



Dia 4 , Caminante no hay camino…

El sufrimiento del día anterior ha merecido la pena, por la noche posterior.
En un Hostal, con la familia y para recuperarse del frio nada mejor que el calor de pecho ajeno…la Gloria. Despierto más tranquilo, solo quedan 40 km y habré conseguido el reto. 
Pedaleo alegre, por buena carretera, aunque sin dejar los sube y bajas. Que tierra esta, ni un kilómetro plano…



Desayuno a medio camino y me lanzo a por los últimos 20 km. Sin más sobresaltos que el cansancio y un par de subidas de regalo entro en Santiago.

Después de callejear unos minutos, entro en la Plaza del Obradoiro, como mandan los cánones. Ha salido el sol, y en la plaza multitud de peregrinos y turistas deambulan de un lado a otro.  La verdad es que me impresiona menos de los esperado. Quiza por ya conocerlo y los andamios que decoran la fachada de la catedral, se me hace menos espectacular, pero cuando me abro paso entre la multitud y escucho los aplausos y los gritos de mis peques y mi santa, es el momento más espectacular de mi vida.


Lo conseguí, he llegado, sano y salvo. El santo ha hecho de Àngel de la guarda y no he tenido ningún percance.
Después de conseguir la Compostela y hacer la visita de rigor a la Catedral, recojo los bártulos y camino de vuelta, recordando los días pasados, los paisajes, los sufrimientos, pero lo más importante, la satisfacción por haber terminado lo que me propuse.

Como reto deportivo, una gozada. Recorridos espectaculares, esfuerzos, dureza, diversión. 
En el aspecto personal, tanto tiempo en solitario te hace pensar, reflexionar sobre lo divino y lo humano, y echar de menos lo que tienes y que no valoramos lo suficiente. Esa cama caliente, el cómodo sofá del salón, los gritos de los niños corriendo por casa, la conversación con tu pareja, y todo eso que teniendo día a día, no nos parece tan importante.

A mi por lo menos, me ha reafirmado en la fortuna que tengo por no faltarme nada de lo dicho, soy millonario en ese aspecto. Religiosamente, ahí cada uno decide, por mi parte, si hay alguien o algo por ahí, solo agradecerle poder haber disfrutado del Camino.

Y por último, agradecer a todos los que me han animado a embarcarme en esta ‘locura’, y sobre todo a Lorena, mi mujer, por su compresión y apoyo antes de empezar y durante la ruta. Muchas Gracias mi niña!
Animaros e intentad hacer el Camino alguna vez en la vida. Os gustará, porque como decía el poeta ‘caminante no hay camino, se hace camino al andar’.

By Towers. 

jueves, 30 de noviembre de 2017

TOLETUM 3.0

5.30h, suena el despertador y con el atontamiento de la pronta hora el Homo Polvorancus se pone en pie, preguntándose ¿no hay nada mejor que enfundarse la lycra y salir a probar el frio mañanero en este domingo de Otoño?


La verdad es que hay muchas cosas que hacer, desde dormitar hasta la hora de comer, volver de jarana con 3 digestivos de mas, incluso cumplir con el/la cónyuge si es menester.
Pero para el homínido de la ribera del Guadarrama, esas son ‘cosas veredes’, y no hay como apretarse más de 80km camino de Toledo para disfrutar de la bici.


A las 6.45h salimos del Punto G los 14 afortunados que deciden tirarse al campo y probar con la tercera versión de la ruta que conecta la Costa Marrón con la Ciudad imperial.
Después de cruzar Alcorcón cubiertos por las luces urbanas, salimos a campo abierto y los focos empiezan a brillar. Alguno se queda sin batería a las primeras de cambio, pero la procesión de luciérnagas nos permite rodar sin contratiempos. Visto de lejos parece la Santa Compaña por esos caminos de Dios.


Según avanza la mañana, el frio aumenta y la clásica bajada por el Monte de Batres nos despierta del todo, por si alguno seguía bostezando.
Se escuchan quejas, rechinan los dientes, tirita el cuerpo….nada fuera de lo corriente en la temporada otoño-invierno.


Una vez en la ribera del Guadarrama, seguimos a buen ritmo y sin incidentes que reseñar. 
Hasta que aparecen los 2 charcos perennes que no se sabe de dónde sacan el agua en este año de sequía. Algunos por ‘listos’, otros por precavidos y otros por inestables, ponemos los pinrreles en remojo, cual garbanzos. Macksa maldice y tuerce el gesto al sentir la humedad en sus delicados pies.
El sol empieza a calentar, o no, cuando decidimos parar a tomar un café que caliente el buche y secamanos que sequen calcetines. Poco falto para comprar unos secos en los puestos de un mercadillo que nos cruzamos.


EL cuerpo se calienta, pero al salir de nuevo a la calle donde espera Chelero, que vigila el parque móvil, se produce el efecto rebote, el frio vuelve.
Los kilómetros van cayendo sin descanso, y con el sol brillando, las capas cebolleras empiezan a sobrar. Algunos aligeran los ropajes para no acabar cocidos entre lycras, camisetas, bufandas y vete a saber, si algunos calzones largos…


Tras cruzar de orilla el Guadarrama y salir indemnes de los tiros de los cazadores que buscan sus trofeos, llegamos a Bargas, los únicos kilómetros de ascenso de la ruta.
Una vez superados, paramos a degustar nuestros almuerzos, barritas, caseras y menos, dátiles, bocatas,…. No falta de nada.


Ya asoman las vistas de Toledo al fondo, tras una rápida bajada, entramos en la otrora capital de Reino y buscamos el Camino Natural del Tajo.
Tranquilamente lo recorremos, con sus fotos de rigor y como último picante del día subimos la rampa del mirador, donde no hacemos las fotos grupales.


Ya está hecho, poco más de 80km a la buchaca, a buen ritmo y sin contratiempos, nos dan tiempo para tomar un refrigerio, darle a la húmeda y volver al punto de encuentro para hacer el Tetris de bicis en la bodega del autobús que nos llevara de vuelta a casa.



Antxoa,Chelero, Davidb, Julian,Lreal,Luigi,Lupero,Macksa,Paco,Pmf1208,Sali, Timon,Torrejota,Towers hemos completado la Toletum 3.0 , ya falta menos para la cuarta edición.



Lo dicho, una perfecta mañana de Domingo, fría de comienzo, pero perfecta hasta el final.
Hasta la próxima.


By Towers.





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lunes, 30 de enero de 2017

Despues del temporal....a salir a rodar

Llega el Domingo, y nadie dice ni pio. Sera la resaca del temporal, será que hay previsión de agua, será que hay que dar amor a la contraria,…, llámalo X. Menos mal que siempre queda algún alma cándida que se decide a salir a rodar; quizá porque estando en el campo, no consume electricidad en casa, que esta carísima.

Tras las bajas de última hora de Timón (no sabemos si con tos seca o tos con expectoración) y Blogger (que sufrió un ataque de cordura y dejo la recuperación del tobillo para mejor momento), nos reunimos Javi,  Jolu, Sali, Torrejota, y Towers en el lugar de costumbre, para dar un garbeo camino de El Pardo.

El día nos recibe con agua-niebla, que cala los huesos, pero el Homo Polvorancus en su rama inoxidabilis, no se amedrenta con estas menudeces.





Cruzando la Venta de la Rubia, la niebla espesa nos hace perder el rumbo (ni un triste track en la mochila) y damos con nuestros huesos en un redil de ovejas, con sus correspondientes perretes.  Uff que susto… menos mal que eran más ladradores que mordedores, pero el tamaño nos hizo apretar el esfínter.

Bajamos la cuesta de ‘la risa’ con ese curioso terreno que te hace pedalear incluso bajando, pero superada la prueba entramos a la CdC para recorrer ilegalmente unos cuantos senderos dedicados a la señora Carmena.



A buen ritmo seguimos el Manzanares subiendo y bajando pasarelas, cruzando la M30 de orilla a orilla. La humedad sigue calando y ya hay ganas de echarse algo caliente al gaznate, pero alargamos la ruta para ver el ‘chorrazo’ de la presa de El Pardo. Fotos varias y a por el cafelito.

El caliente brebaje nos levanta el espíritu, y los donuts de Jolu nos suben los niveles de azúcar para retomar el camino de vuelta. Seguimos al mismo ritmo, con Towers poniendo en fila de a uno al personal. El olor a rodillo en mano de parienta es penetrante, y hay que evitar males mayores.  De repente, Jolu que ha ido todo el camino de bici-escoba, pone pies en polvorosa y desaparece de nuestra vista enganchando al rebufo de una biker-hembra, a la que debió echar el ojo en el desayuno. Ya se sabe, tiran más dos…



Una vez normalizada la situación, con Jolu otra vez en cola, pasamos la Cdc y decidimos coger la acera de la N-V para evitar los sufrimientos de la cuesta de la ‘risa’, esta vez hay arriba.
Javi empieza a sufrir en sus piernas el exceso de kilómetros, por lo que aflojamos un poco el ritmo; no es bueno ir dejando cadáveres por el camino.



Llegados a Alcorcón, despedidas varias y cada mochuelo a su olivo (no, no vamos a ir a varear Elcuri, que ya te estabas poniendo sabrosón).

Al final 70 y pico kilómetros a la buchaca y un rato de ‘relax’ en la ajetreada existencia del simio rodador.

Buena semana!

By Towers. 





miércoles, 27 de mayo de 2015

Los ultimos de la Fuenfría

Mañana fresca nos recibe en Cercedilla a Blogger, Alameda y Towers. Nos vamos a subir la Fuenfría para no ser menos que el grupo de la semana pasada.


A las 8.30 nos reunimos en el Parking Alameda y Towers, pero tras preparar las bicis, echamos en falta a Blogger. En breve aparece, raudo, y algo más ligero, después de una discusión de última hora con el Señor Roca. 

Puestos en marcha, sin aperitivos, empezamos el ascenso. Por buen asfalto vamos subiendo la Carretera de las Dehesas, a ritmo suave conversando tranquilamente.  Towers se adelanta con ganas de desquitarse de la pájara de hace unas semanas. Por detrás Blogger temeroso por la desconocida subida se lo toma con tranquilidad acompañado de Alameda.


Después de 6 kilómetros, el asfalto se convierte en pista de tierra, ancha y firme, con algo menos de pendiente.  Rápidamente llegamos al Mirador de Luis Rosales, parada, fotos y a seguir.




A partir de aquí vamos pedaleando con muy poca pendiente y ya al sol, que nos quita un poco del frío que teníamos a la sombra en la primera parte de la subida.Segunda parada en el Mirador de la Reina. Las vistas espectaculares. Foto y a por el ultimo apretón.




Un kilómetro más adelante llegamos al Puerto de la Fuenfría, que nos recibe con un grupo de excursionistas y un rebaño de vacas mansas ¿?.




Sin detenernos seguimos para coger el Camino Schmidt, que por la cara Norte de los Siete Picos nos llevará hasta el Puerto de Navacerrada.
El camino es mucho más pedregoso y estrecho, con muchas zonas de empujabike, pero divertido en todo caso.


Nos pasan varios rompepiedras, de la estirpe del Gran Jarkonen, también nos cruzamos con muchos senderistas y corredores de trail, incluso alguna nodriza de pechos bamboleantes que deja sobrecogido a más de uno. En la distancia corta, se rompe el encanto; eran los bidones colgados en el cuello. Uff, que susto.


Después de 5 kilómetros llegamos al momento  Plátano en Navacerrada. Towers, fiel a sus costumbres, se olvidó de la mochila esta vez, pero sin problema, había comida de sobra. 
Una vez almorzados tomamos el último tramo de la jornada, to pa’bajo, por el Calvario.
Al principio con piedra suelta, pero después pista buena y a todo trapo, con parada técnica para ajustar la rueda de Blogger, hasta llegar a punto final, otra vez en Cercedilla.


Antes de volver a los coches, cervezas y pincho de tortilla muy rico, y una nueva prueba superada.
Al final de la mañana, alguno ve con menos miedo la Alcorcón-Segovia…  Dios proveerá.
En todo caso, una buena mañana de Mtb, la sierra nunca defrauda.

Hasta la próxima.

By Towers. 


Texto Towers, 

Fotografia Towers, Blogger & Alameda.